Saltar al contenido
Santísima Muerte

Historia

Historia de la Santa Muerte

La historia de la Santa Muerte mezcla raíces indígenas, la imagen católica de la Muerte que trajeron los españoles y una devoción popular que estuvo escondida durante siglos y salió a la calle hace apenas unas décadas. Aquí se cuenta lo que se sabe con documentos y se aclara lo que todavía se discute.

Historia de la Santa Muerte en pocas palabras

Raíces: Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señores del Mictlán

Los mexicas veneraban a Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señores del Mictlán, el lugar de los muertos. Él, «señor del lugar de los muertos», se representaba como un esqueleto de dientes descubiertos, acompañado del búho, el murciélago y la araña. Ella, «señora de los muertos», cuidaba los huesos de los difuntos y presidía las fiestas que los mexicas les dedicaban.

Para llegar ante ellos, el alma de quien moría de muerte natural recorría durante cuatro años nueve regiones llenas de pruebas: un río que solo se cruzaba con ayuda de un perro, cerros que chocaban, vientos de obsidiana que cortaban como navajas y aguas negras. Al final, en el noveno nivel, la esperaban Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, y el alma descansaba.

Según la Leyenda de los Soles, la humanidad misma nació de los huesos que guardaba Mictlantecuhtli: Quetzalcóatl bajó al Mictlán a pedírselos y los dioses les dieron vida con su sangre. Para los mexicas, la vida y la muerte venían del mismo lugar. La historia completa está en la página de Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl.

Muchos devotos ven en Mictecacíhuatl a la abuela de la Santa Muerte. Conviene ser honestos: investigadores como Claudio Lomnitz y Katia Perdigón Castañeda señalan que no hay pruebas de una continuidad directa entre aquel culto y el actual. La relación es más de memoria cultural que de herencia comprobada.

Altar con papel picado, flores de cempasúchil, velas y ofrendas
Los altares con flores de cempasúchil y velas son herencia del Día de Muertos, una fiesta distinta pero cercana.

La Muerte en la Nueva España

Los frailes españoles trajeron una imagen muy concreta de la Muerte: un esqueleto con guadaña, a veces con reloj de arena, que aparecía en pinturas, grabados y procesiones de Semana Santa. Era un recordatorio para vivir bien, porque el final llega para todos.

Esa figura se mezcló con las creencias indígenas. En 1793, frailes franciscanos de Pinal de Amoles, en Querétaro, denunciaron que algunos indígenas veneraban un «ídolo» con forma de esqueleto. En 1797, un expediente de la Inquisición sobre San Luis de la Paz, en Guanajuato, menciona por nombre a la «Santa Muerte». Son de los registros escritos más antiguos que se conocen.

Siglo XX: una devoción escondida

Durante casi dos siglos la Santa Muerte se veneró en privado: en altares de casa, en oraciones que se pasaban de boca en boca y en barrios populares de la capital. A mediados del siglo XX el antropólogo estadounidense Oscar Lewis registró oraciones a la Santa Muerte entre familias de la Ciudad de México.

2001: el altar de Tepito

El momento que cambió todo fue en 2001, cuando Enriqueta Romero, conocida como doña Queta, sacó a la banqueta de su casa, en la calle Alfarería del barrio de Tepito, una imagen de la Santa Muerte de tamaño natural. Fue de los primeros altares públicos de la Ciudad de México y se volvió punto de encuentro para miles de devotos.

A partir de ahí la devoción se hizo visible: aparecieron capillas, tiendas de imágenes y veladoras, y celebraciones multitudinarias. Lo cuenta con más detalle la página sobre el origen del culto a la Santa Muerte.

Figura de calavera rodeada de velas encendidas en una ofrenda nocturna
Las veladoras son la ofrenda más común en los altares de la Santa Muerte.

La Santa Muerte hoy

El culto creció rápido en México, Centroamérica y Estados Unidos. El investigador R. Andrew Chesnut, autor de Devoted to Death, lo ha descrito como uno de los movimientos religiosos de más rápido crecimiento en América. Las cifras de devotos varían mucho según la fuente, así que conviene tomarlas con cautela.

La Iglesia católica rechaza esta devoción y lo ha dicho en varias ocasiones. Aun así, muchos devotos se consideran católicos y rezan a la Santa Muerte con oraciones tomadas de esa tradición, como el Padrenuestro o el rosario.

Santa Muerte, Catrina y San La Muerte: no son lo mismo

Se confunden con frecuencia, pero son tres cosas distintas:

Figuras de Catrina decoradas con flores de cempasúchil
Las Catrinas son parte del Día de Muertos; la Santa Muerte es una devoción distinta.

Siga leyendo

Si quiere entender por qué tanta gente la llama madre y protectora, lea por qué la muerte es amor. Y si quiere empezar a rezarle, aquí está la novena a la Santa Muerte día por día.